¿Qué es y cómo se gestiona el derecho de admisión en restaurantes?
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Cómo se gestiona el derecho de admisión de un restaurante
26 septiembre 2018

¿Alguna vez os han denegado la entrada a un restaurante o local? Puede que sí o puede que conozcáis a alguien que le ha pasado. Pero ¿Por qué? ¿Pueden denegar la entrada a alguien? La respuesta es afirmativa, aunque hay ciertas normas que los locales no pueden sobrepasar. Sin embargo, dentro del marco de lo legal pueden reservar su derecho de admisión.

¿Qué es el derecho de admisión?

El derecho de admisión en España es la limitación y reserva de admisión por parte de los titulares y propietarios de un establecimiento público para fijar las condiciones por las cuales un consumidor puede o no acceder al local, dentro de unos límites legales.

Normas que impiden el acceso a locales

Según el código de buenas prácticas en el sector de restauración y ocio nocturno, los requisitos legales aplicables al sector de la hostelería en cuanto a derechos de admisión y accesibilidad informan que este derecho tiene por finalidad impedir el acceso de personas que se comporten de manera violenta, que puedan producir molestias al público o usuarios, o puedan alterar el normal desarrollo del espectáculo o actividad.

Este derecho de admisión no quiere decir que los encargados del establecimiento puedan denegarte la entrada “porque si”. Deben cumplir estos requisitos mínimos, es decir, que la decisión de denegar la entrada a una persona no vulnere sus derechos fundamentales por causa de raza, sexo, religión, orientación sexual o cualquier motivo improcedente. Los locales no pueden restringir el acceso a clientes situándolos en condiciones de inferioridad, indefensión o agravio comparativo.

Este código de buenas prácticas continúa informando que los establecimientos no podrán restringir el accedo de manera arbitraria o discriminatoria, ni situar al usuario en condiciones de inferioridad, indefensión o agravio comparativo. Se prohíbe el acceso a los establecimientos portando prendas o símbolos que inciten a la violencia, el racismo y la xenofobia.

Control de acceso y venta a menores

En caso de que el local disponga de personal de control de acceso, éstos deberán disponer de un certificado acreditativo en vigor emitido por la Academia de Policía Local de la Comunidad Autónoma en cuestión. Es por ello que para evitar abusos y proteger los derechos de los clientes, es obligatorio comunicarles las causas objetivas por las que un usuario no puede entrar a un establecimiento.

Además, los establecimientos comerciales tienen prohibido vender y/o servir el consumo de bebidas alcohólicas y de tabaco a menores. Deberán exhibir, por tanto, en lugares visibles carteles de esta prohibición, al menos, en un formato mínimo de 30 cm de anchura por 20 cm de altura. Lo mismo ocurre si el local exige un determinado código de vestuario (que por ejemplo no permita pantalones cortos o sandalias). En ese caso se les exige comunicarlo y que esté visible desde el exterior.

Con ello, entendemos que no vale con que un local ponga un cartel que indique: “Reservado el derecho de admisión”. Esto no vale, primero tiene que aparecer en un lugar donde se pueda leer de forma clara, y tiene que venir explicado las condiciones particulares de admisión.

Otras aplicaciones

El derecho de admisión se puede aplicar en otros casos como por ejemplo que se alcance el cupo de aforo máximo. En tal caso, tienen que salir personas para que los clientes que esperan puedan entrar. Por otro lado, si desde fuera se perciben en los usuarios que quieren entrar, actitudes violentas o que dan muestra de haber consumido sustancias prohibidas, también se les puede denegar el acceso porque ello podría ocasionar problemas.

Otro caso puede darse, porque el lugar vaya a cerrar y no permitan más clientes de acceso porque es la hora de cierre, o porque todavía no hayan abierto y tengan que esperar a que el local abras sus puertas.

¿Qué ocurre si un restaurante incumple estos requisitos?

La extralimitación en el uso del derecho de admisión, o la omisión de actos, será responsabilidad del titular del establecimiento o del encargado en cuestión. Suponiendo que el control de acceso fuera subjetivo o se tomen decisiones absurdas se exigirá responsabilidades al personal de control de acceso, que es quien ha determinado quién entra o no.

Si a un cliente le han denegado el acceso y no existe un motivo coherente, como los que hemos citado anteriormente, esta persona está en todo su derecho de presentar una denuncia, gracias al derecho de consumidor. Las sanciones y multas por estas infracciones van ligadas a cada comunidad autónoma, pero puede ir desde 1 euro hasta los 600.000 euros. Todo depende de la gravedad y reiteración de la infracción.

¿Cómo se hace un trámite de derecho de admisión?

Un trámite de derecho de admisión lo solicita el titular del establecimiento o el organizador autorizado. Éste debe enviar a la Dirección General de Administración de Seguridad una copia del rótulo donde quede constancia de las condiciones de acceso a los servicios. El trámite puede ser presencial o por internet (cada Comunidad Autónoma tiene su portal).

La persona que lo tramita puede ejercer el derecho de admisión desde el momento que lo comunique a la Administración. Aunque se le puede exigir modificar el letrero en caso de que no cumpla con los límites y requisitos legalmente establecidos.

A modo de conclusión, descubrimos que los derechos de admisión son muy limitados, y en caso de que existan condiciones, tienen que venir indicados de manera visible y clara. Cualquier decisión de restricción que suene arbitraria o aleatoria podrá ser denunciado ante la Defensa del Consumidor. De modo que conviene conocer los requisitos de derechos de admisión antes de prohibir la entrada a clientes “porque si”.

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